No tengo mucho que decir sobre la destitución de nuestro seleccionador nacional de baloncesto. Un hombre con garra, que siente el deporte y por cuyas venas corretea a sus anchas la palabra que ensalzó a lo más alto del pabellón deportivo nacional: BALONCESTO.
Es realmente triste ver como este hombre, quien lo ha dado todo por el basket y por la selección, es ahora destituido por culpa de un presidente de federación que no puede verle ni en puntura y que argumenta incumplimientos burocráticos para deshacerse de él. Sin duda, Pepu ha sido y será, uno de los mejores seleccionadores de todos los tiempos. Nos ha llevado a la gloria en dos ocasiones seguidas: oro en el mundial y plata en el europeo. Y ahora, a tan solo unas semanas de empezar los juegos olímpicos, competición en la que España se perfila como una de las grandes, nos quedamos si Pepu. Y esto, por desgracia y de forma inevitable, repercutirá negativamente sobre los jugadores. Ya no hablo de quien irá o dejará de ir. Porque de la lista de Pepu a la de cualquier otro no puede haber más que dos o tres alternancias. Me refiero al equipo como bloque. Un bloque sólido y bien unido, en el que parecía no haber fisuras y que ahora se ve a las puertas de los juegos y sin entrenador.
Una lástima. Pero bueno, abogaremos a la profesionalidad de nuestros chicos. A la garra de nuestra selección. Esperando, como no, firmar unos juegos de oro.
Por cierto, aun no se sabe quien será “el nuevo”, pero de antemano espero, como la mayoría, que le vaya bien, y que consiga, otra vez, hacernos llorar con el BALONCESTO.
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Video de EuropaPress sobre la destitución de Pepu




