Agotado tras un día largo escribo estas palabras con el sueño como narrador. Los ojos me parpadean al son de unos bostezos de los que nadie se podrá contagiar. Mantener la espalda recta se me antoja imposible. El cansancio me dobla el espinazo. Los pies casi no los noto. Las piernas sí. Las noto; calientes y agotadas por el esfuerzo de hoy. Los músculos me piden cama. El cerebro me pida cama. Los ojos, oscuridad. Pero mis manos ahora quieren teclear. Aunque mucho no les queda. No se si seré capaz de releer esto antes de publicar. Me da igual. El sueño te paraliza. La mente no reacciona. Una nube gris y densa se apodera de ti. Intento arquear la espalda y ponerme recto, pero no sirve de demasiado. Los brazos no están cansados. Claro, el correr no cansa los brazos. Quiero terminar ya. Apagar el maldito ordenador e irme a dormir. Quiero dormir. Soñar. Soñar con ella. Soñar. Las pocas cervezas que me he tomado antes de semi-cenar ayudan al sueño. Lo mejor es dejarlo aquí. Terminar. Dejar de escribir y empezar a soñar.




0 Respuestas a “Y soñar”