“Cuando nos vayamos de Paris, Paris seguirá igual, seguirá su vida sin nosotras” decía Carmela Soprano en el capítulo que ayer me enchufe de esta obra maestra llamada Los Soprano. Y cuanta razón tienen los guionistas.

El mundo sigue aunque nosotros no estemos allí. Te vas de un lugar, pero todo sigue su curso. Dejas este mundo, y sigue rodando. Nunca para. Y al darnos cuenta de esta parida nos asalta la nostalgia. El recuerdo de lo melancólico. O de lo bucólico como decís algunos de vosotros. Eso de que “todo tiempo pasado fue mejor” y tantas otras frases hechas… menuda estupidez. Aprender a vivir el momento y disfrutar de lo vivido y de lo que nos queda por vivir es lo mejor que he hecho en mucho tiempo. Claro está que me duele darme cuenta de lo que voy dejando por el camino y de aquello que ya he perdido. Sobretodo me jode haber perdido o desaprovechado amistades. Me hace rabiar el querer y no poder recuperar. O el simple hecho de que la amistad, al igual que la discusión, es cosa de dos. Quiero recuperar a muchos, pero tal vez ellos no quieran. Y cuando digo no quieran incluyo el no puedan, el han pasado de página o el les da pereza. Y lo encuentro, una vez más, una estupidez. Somos seres idiotas y felices de ser idiotas. Yo el primero, por supuesto. Y como no podía ser de otra forma, la relación que se más imposible de recuperar es una de las que más ansío. Pero también es necesario pararse a reflexionar. ¿Ansiamos la persona o el momento? Es decir, quiero recuperar una relación por la persona o por la relación en si misma…
Pues… me da igual el por qué. La cuestión es que lo quiero. Y si lo quiero, por algo será. Mi pequeño Yo me lo pide a gritos (pero como es pequeño y está dentro de mi no es fácil oírle chillar). Pero a la vez cabe remarcar que no me quejo de lo que tengo. Tengo mucho, casi me atrevería a decir que tengo demasiado. Pero no más de lo que merezco. No hay que ser victimistas.
Creo que ha quedado todo dicho.
Espero que tú (y tú, y tú, y tú… y él, y ella…..) leas esto y consigas ver en el texto el reflejo de la llamada que nunca te envié o nunca me contestes.
[Y todo esto, por culpa de la canción “You’ve Got a Friend in Me” (hay un amigo en mi) de la B.S.O. de las tres pelis de Toy Story]




0 Respuestas a “Lo echo de menos”